domingo, 28 de agosto de 2022

capítulo 21 – inventar mundos II : ciencia ficción

 

 


la explicación es un texto con el que acomodamos la inmensidad a nuestro tamaño

la vida es inabarcable, en cierto punto un misterio infinito

tanto el sentido común como las ciencias la “explican” –de maneras diferentes – una con la percepción y repitiendo pre conceptos

y la otra con métodos que se van consensuando como criterio de verdad –siempre cambiante

 

pero en ambos casos insisto en resaltar eso hoy se trata de un texto: una composición de palabras y términos (yo diría que hay hasta una cierta musicalidad en el explicar)

 

Cortázar dice en algún lado que “la explicación es un error bien vestido”

La ciencia ficción es una manera de imaginar y armar historias construyendo explicaciones, de allí el término ciencia

la definición Wikipedia dice:

Ciencia ficción es la denominación de uno de los géneros derivados de la literatura de ficción, junto con la literatura fantástica y la narrativa de terror. Algunos autores estiman que el término es una mala traducción del inglés science fiction y que la correcta es ficción científica.1​ Nacida como género en la década de 1920 (aunque hay obras reconocibles muy anteriores) y exportada posteriormente a otros medios, como el cinematográfico, historietístico y televisivo, tiene un gran auge desde la segunda mitad del siglo xx debido al interés popular acerca del futuro que despertó el espectacular avance tanto científico como tecnológico alcanzado durante todos estos años.

Es un género especulativo que relata acontecimientos posibles desarrollados en un marco imaginario, cuya verosimilitud se fundamenta narrativamente en los campos de las ciencias físicas, naturales y sociales. 

Conversando hemos  mencionado al pasar las distopías (así como utopías y ucronías)

Esas ficciones algo de moda –por ejemplo en Netflix con obras como Black mirror- en las que la ficción toma la tecnología que ya tenemos en los dispositivos y proyecta cambios, exageraciones, cosas imaginarias pero

posibles

lo que torna al relato


verosímil

si yo digo que tocando un árbol me puedo trasladar a otro país en un segundo estoy haciendo fantasía y/o magia

si digo que con una aplicación del celular estoy viajando a otro país en un segundo estoy haciendo ciencia ficción

lo mismo con los viajes en el tiempo

las historias de otros planetas

(un género que gusta mucho de las explicaciones: agujeros de gusano, dimensiones cuánticas, propulsores que alcanzan la velocidad de la luz, gases y aires de otros mundos, etc.)

es muy lindo imaginar

también es una manera de cambiar el mundo

la filosofía habla de dialéctica: en lo imaginado está lo que existirá y no existirá

nombramos en la ficción tanto lo deseado como lo indeseable

lo deseado como en las utopías

y lo indeseable a veces es como una advertencias

se podría leer 1984 de Orwell de esa manera:

1984 es la antiutopía o distopía más célebre de todas cuantas fueron escritas durante la primera mitad del siglo XX. En ella, Orwell presenta un futuro en el que una dictadura totalitaria interfiere hasta tal punto en la vida privada de los ciudadanos que resulta imposible escapar a su control. La odisea de Winston Smith en un Londres dominado por el Gran Hermano y el partido único se puede interpretar como una crítica de toda dictadura, aunque en las analogías con el comunismo estalinista resultan evidentes, dada la trayectoria vital del autor. La novela cobra nueva vigencia en la sociedad actual, en la que el control a los ciudadanos, coercitivo o no, se halla más perfeccionado que en ningún otro momento de la historia de la Humanidad. Por último, veremos la influencia de la obra en la cultura del siglo XX, tanto en su vertiente literaria como en la cinematográfica.


1984 click



no es mi especialidad ni he sido muy lector del género –que tiene muchos seguidores fanáticos en el buen sentido-

pero Ursula Le Guin, Ballard, Philip Dick, Bradbury e incluso los anteriores Verne, Wells y Huxley se me vienen en mente de lecturas alucinantes

en este género el “mensaje” es una decisión libre como cualquier otra

se puede hacer una ficción con la intención de hablar por ejemplo del daño a la naturaleza

o solo para contar una historia

todo vale

el truco es imaginar con libertad

y tomando a mano de conocimientos propios

investigando si es necesario

[ejemplo voy a inventar una ficción sobre vacunas y genética y entonces investigo en internet sobre el ARN etc,]

y dándole –esto es un dar dirigido al que nos lea- un marco explicativo, una construcción de contexto en el que el lector pueda caer –gustosamente- en la trampa

y andar en un auto volador

en este sitio hay unos divertidos y acaso útiles consejos:


ciencia ficción escribir


a esa “explicación” fantástica que es la ciencia ficción le podemos mezclar

historias de amor

política

filosofía –por ejemplo acerca de la muerte y la eternidad-

humor

causas justas

anécdotas personales transformadas

deseo

anticipación

deseos infantiles : poderes, volar, ver y oir a través de paredes, tele transportación

y además encontrar en ello toda la poesía de

volver a nombrar – crear el mundo


domingo, 21 de agosto de 2022

Capítulo 20 – el arte de la consigna

 





Siempre recaigo en volver de vez en cuando a pensar la escritura como un diálogo, que de hecho lo es

a veces la singularidad más interesante de ese diálogo es que no sé con quién ni cuando estoy charlando, ni si por alguna vía llegará una respuesta a mis palabras –es un diálogo diferido

 

y al pensar en diálogo pienso en lo que las palabras de los otros –uno o una o varios- me generan y a la vez me desafían

 

las palabras del otro hacen surgir en mi la fuente de otras palabras

las palabras de los otros propician en mi una escritura propia

 

La dinámica de taller de escritura por otro lado, es más un momento de contagio que una clase en el sentido enseñanza –aprendizaje (como en la educación formal)


hay en el taller una horizontalidad y una retroalimentación entre todos, como nos propone Ezquiel Ander-Egg en su libro El taller una alternativa de renovación pedagógica:

 

A  diferencia  de  la  clase  donde  los  alumnos  constituyen

"el  auditorio",  en  el  taller  forman  un  "grupo  de  trabajo",

llevando  a  cabo  un  proceso  de  aprendizaje  en  equipo,  ya

sea  por  el  trabajo de  reflexión  como  por  la  acción.  De  este

modo  los  saberes,  capacidades  y  habilidades  de  cada  uno

son  tenidos  en  cuenta  como  un  elemento  fundamental  de

la  dinámica  del  proceso  de  enseñanza-aprendizaje.  El

conocimiento de  cada uno y de todos confluye  en el  trabajo

colectivo.  Ya  no  tienen  que  repetir  textos  como  papagayos

culturales,  sino  hacerse  responsables  de  su  propio  aprender

 

y también:

 

Para  decirlo  en  breve:  el  taller  reemplaza  el  mero  hablar

recapitulativo/repetitivo,  por  un  hacer  productivo  en  el  que

se  aprende  haciendo.


Por otra parte cuando hablamos de escritura tiene un rol fundamental la consigna

 

LA CONSIGNA la podemos nombrar como

 

un disparador

un desafío

una pregunta

una propuesta

una “tarea” a cumplir

una “piedra en el estanque”

un puntapié

un golpe de dados que no sabemos a dónde nos conduce

 

Como ha pasado en algunos encuentros, por momentos  esa malditísima autoexigencia que muchos llevamos dentro (enemiga de soltarse a escribir con libertad) toma a la consigna como una formula con la que hay que cumplir

como si no pudiéramos salirnos de un “resultado esperado”

 

Propongo por el contrario a la consigna como una “excusa de juego”

y ahora sí voy a tomar letra de un hermoso texto que conocí del lado de la expresión corporal pero habla de lo mismo

se llama El arte de la consigna y es de MARINA GUBBAY - DÉBORAH KALMAR referentes de la expresión corporal en Argentina:

 

La consigna es aquello que da el docente para tratar de generar algo en el otro.

Es un puente, una manera de llegar al otro.

Es un estímulo verbal para que el otro se ponga en acción.

Es pauta que trata de llegar al otro con lo que se dice.

Es un modo de despertar con la palabra la curiosidad en la exploración.

Es una dirección que orienta la investigación.

Es un recorte, una selección que favorece la atención.

Es lo que digo para que el alumno se interese en algo.

Es una provocación que genera imágenes y emoción.

Es un fósforo que enciende.

 

Una consigna, y otra, y otra, van generando un camino, con su comienzo, desarrollo y desenlace. El arte de dar consignas tiene que ver con encontrar qué decir para que el otro se ponga en acción en el sentido más amplio.

 

La consigna puede enunciarse como pregunta, es el arte de generar las preguntas. Otras veces pauta, ordena y organiza, también puede sugerir y provocar.

Como ven, en relación a las consignas de escritura ese sugerir o provocar es a veces lo que “enciende el fósforo”

 

y aquí también hablan como decía al principio de un cierto diálogo:

 

consciente y el inconsciente, improvisando entre esta asociación, a la vez, dirigida y libre. Sería algo así como dejarse mover por el canto del río que brota desde su cauce y, desde allí, se desparrama en movimiento con todo el permiso y con toda la emoción que trae aparejada. Este es un modo de ir de la consigna del docente hacia el enigma del alumno, dejándose llevar ambos por el misterio de la improvisación y así, entrar en terreno desconocido.


libro completo AQUÍ




el escritor Luciano Lamberti dice de las consignas de escritura

 

Las consignas son disparadores, formas de juego, pero también metas y desafíos que el escritor en ciernes debe sortear. Fogwill decía que en un taller literario, mano a mano con Pauls, él le ganaba. Más allá de la chicana, y de quién sería el hipotético Profesor de ese grandioso taller, creo que lo quería decir es que en el fondo cualquier escritor piensa a través de consignas, incluso de las más tontas (a veces las más tontas son las mejores). Como es una hermosa mañana helada que ya anuncia el invierno, y hoy me levanté generoso y dicharachero, acá van algunas consignas de mi propia cosecha. Espero que les sirvan a ustedes, mis siempre monstruosos lectores, para escribir cuentos vibrantes, llenos de sentido y honestidad, que conmuevan a sus propios lectores y sigan resonando largamente en ellos.

 

1. Tomar un libro cualquiera de tu biblioteca. Leer el principio. Copiarlo. Buscar otro libro y leer el final. Escribir todo lo queda en el medio. Acordarse de borrar el principio y el final por obvias razones.

2. Escribir un cuento a partir de la pregunta presente en este maravilloso cuento de Bradbury: ¿Qué harías si supieras que esta es la última noche del mundo?

3. Leer “Biografía de Tadeo Isidoro Cruz”, de Borges. Escribir la vida de un personaje desde que nace hasta que se muere. Después pensar en el momento en el que ese personaje “sabe para siempre quién es”, dejar lo necesario para que se entienda ese momento y eliminar todo lo demás.

4. Leer este cuento de Hebe Huart  (Cómo vuelvo) y escribir una confesión de un personaje a un desconocido

 

En mayor o menor medida, todo texto contiene una consigna. Es el “Y si…” del que se habla en tantos manuales de guión. A veces es una chispa que se apaga enseguida, pero a veces un incendio que termina por consumirlos a todos, empezando por el mismo escritor.

 

Cualquier persona puede inventar consignas y la idea desde este taller es que quien quiera pueda ser tallerista del otro, ya sea realizando Talleres propios, o incluso con gente amiga en ámbitos cotidianos

 

Hablando de ámbitos cotidianos… 

 hoy en día mucho “tallerismo” de amigos se ha dado y de lindas maneras por las redes sociales (en nuestra ciudad por ejemplo generó libros colectivos con las propuestas de Alejandra Fernandez en pandemia)

y aparecen por allí muchos desafíos a la poesía, a lecturas y escrituras, e incluso juegos interesantes como en algunas placas que se comparten y usan el azar surrealista para crear un lindo efecto



 

Inventar una consigna es invitar a los demás a jugar

 

Para ello algunos ingredientes son los llamados “temas”

 

el tiempo

la muerte

el amor

un hecho social e histórico

 

y las podemos formular sencillamente como “escribir acerca de…”

 

Vivencias más específicas, objetos, sentimientos, todo lo interminable que hace a lo humano. Y como cuando vimos el binomio fantástico, casi siempre es fructífero unir dos elementos:

 

escribir algo con:

 

tristeza y ventana

amor y viaje

reloj y caballo

 

Otras formulaciones son de forma:

 

escribir en primera persona

cambiar todos los verbos a futuro

usar palabras inventadas

 

otras se presentan como cuestionarios: 1. ¿Dónde estará ahora el agua con la que se lavó la cara esta mañana? 2. De qué color son los bere-beres? 3. ¿Tiene experiencia previa? 4. ¿Quién mete tanto ruido? 5. ¿Qué piensan los sapos de las luciérnagas? 6. ¿Cada cuanto tiempo? 7. ¿Cómo es la guerra? 8. ¿Quién se llevó el jarrón?

 

o también

contá cómo es tu barrio

 

cambiar formas y géneros: pasar un poema a carta

una noticia a poema

escribir todo con un color

y así

 

por supuesto las consignas funcionan en cada persona de manera diferente, “prenden” más o menos, incluso dependiendo del momento y del día y tantas cosas de la vida que influyen en nuestra predisposición y nuestra “inspiración”

 

por lo tanto propongo que nos larguemos a jugar con la imaginación a inventarle al otro consignas para generar una escritura

y después se verá qué surge

 

segura y misteriosamente emerge allí lo inesperado

domingo, 7 de agosto de 2022

capítulo 19 – la poesía para dar

 


como idioma profundo

o como lenguaje del deseo

también  como un campo mágico donde están permitidas otras lógicas que las del criterio de realidad utilitario y cotidiano

la poesía ha sido y es también un modo de invocar , de pedir

desde la poética de los rezos más antiguos

y a su vez de conjuros y hechizos

la poesía como una manera más de interpelar un algo más en lo inexplicable del universo

de tratar de dominarlo, al menos un poco, ya que al pronunciar el deseo en la fórmula poética se intentará que se cumpla


“Y por eso antes, hace mucho, no había diferencia entre magia y poesía. Ernesto Cardenal, en su prólogo a la Antología de poesía primitiva, enuncia cómo muchos pueblos hacían y hacen poesía como una forma de crear su mundo, porque ambas se manifiestan como un aliento que crea y cura, una mística que une y deshace al individuo. Para esos pueblos, poesía y magia iban (¿van?) acompañadas de danza porque “establecen una relación o enlace entre los dos mundos, el mundo natural del acontecer diario y el sobrenatural. Y el mundo natural es presentado como una manifestación del mundo sobrenatural”.

 

por ejemplo en el mundo hindú:

Es posible observar que, en las escrituras sagradas del hinduismo, nadie está libre de o es inmune a la maldición, ni hombres ni dioses. Sólo aquel que profiere la maldición tiene el poder de apaciguar o reducir el castigo. Esto podría parecer contradictorio, ya que supuestamente los sabios tienen perfecto dominio sobre sus instintos -ira, deseo, arrogancia o soberbia, entre otros-, pero son ellos los que deciden lanzar maldiciones. Lo más sorprendente es que hasta las fuerzas supremas (Kŗşŋa o Vişŋu, por ejemplo), aun teniendo la capacidad y la posibilidad de ser inmunes a estos “castigos”, los aceptan, ya que, según varios textos filosóficos y religiosos antiguos, todo lo que sucede no es más que un jugueteo (Līlā)36 o una ilusión (Māyā)37 creados por la fuerza suprema misma. Y en este jugueteo, el uso del poder de la palabra, o las maldiciones, no son más que los catalizadores que dan nuevos rumbos a esta comedia divina que, vista desde una perspectiva limitada, parece una tragedia humana.


la misma lógica tienen nuestras invocaciones en las formulas cotidianas:

chau, que te vaya bien

que tengas buen viaje

suerte con ese examen

que dios te bendiga

y demás


pero en el juego de la escritura podemos crear nuestras propias formulas, permitiéndonos con simpleza el procedimiento poético, ya sea tomando cosas reales (que te salgan ricas las comidas) o imaginarias (que las hadas ablanden el pasto que pisas)

en el libro Dragón de Gustavo Roldán tenemos un ejemplo hermoso

 Bendición de Dragón


Que las lluvias que te mojen sean suaves y cálidas.
Que el viento llegue lleno del perfume de las flores.
Que los ríos te sean propicios y corran para el lado que quieras navegar.
Que las nubes cubran el sol cuando estés solo en el desierto.
Que los desiertos se llenen de árboles cuando los quieras atravesar. O que encuentres esas plantas mágicas que guardan en su raíz el agua que hace falta.
Que el frío y la nieve lleguen cuando estés en una cueva tibia.
Qué nunca te falte el fuego.
Que nunca te falte el agua.
Que nunca te falte el amor.
Tal vez el fuego se pueda prender.
Tal vez el agua pueda caer del cielo.
Si te falta el amor, no hay agua ni fuego que alcancen para seguir viviendo

                                                

también en el mismo libro tenemos por el contrario una maldición:

-con una lógica que parece inversa, parece casi bendición, pero un último verso terrible-

Que tengas comida hasta estar harto todos los días de tu vida.

Y que vivas muchos años.

Que nunca te falten ni el agua ni la luz.

Que los senderos sean suaves cuando los camines.

Que las espinas se aparten de tu lado.

Que tus enemigos te dejen pasar sin atacarte.

Que ningún dolor te hiera en el costado.

Que nadie te lastime a traición. Que nadie te ofenda ni siquiera con un gesto.

Que tengas todo lo que se pueda desear, por largos, larguísimos años.

Pero que te falte el amor.

 

Se denomina maldición a la expresión hablada o escrita de un deseo maligno dirigido a una o más personas con el poder mágico del lenguaje para desear se cumplan lo que se pide.

Estas creencias populares son también supersticiones que tienen mitos y leyendas. Algunas personas se sienten víctimas de las maldiciones y aún con consecuencias descendientes; por lo general se hace más alusión a la maldición que a la bendición como una de las interpretaciones del destino. En España se presenta la bien conocida maldición gitana que causa pavor.

Las maldiciones en la antigua Grecia y Roma llamadas katadesmoi (ataduras de los griegos) y tabulae defixiones (de los romanos)

 

Se escribía en tablilla de plomo u otros materiales para invocar a los espíritus deidad o demonio o muerto prematura y cumplir su objetivo. Por lo general la maldición se desea al enemigo que se quiere eliminar debido a robo, infidelidad, amor no correspondido, falta de respeto o daño a su dignidad.

Los romanos, etruscos y griegos practicaban este tipo de maldiciones y entre los griegos estaban los llamados “areteos”, o sea maldecidores; las maldiciones aparecen también en la Ilíada como la de Crises contra Agamenón y en la tragedia de Sófocles cuando Alcibiades fue desterrado después de la mutilación de Hermes; los sacerdotes de Atica excepto uno lanzaron con él una gran maldición


con algo de humor negro y extrañamiento poético Girondo tira una maldición así:

 

POEMA 21 - ESPANTAPÁJAROS 

Que los ruidos te perforen los dientes, como una lima de dentista, y la memoria se te llene de herrumbre, de olores descompuestos y de palabras rotas.

Que te crezca, en cada uno de los poros, una pata de araña; que sólo puedas alimentarte de barajas usadas y que el sueño te reduzca, como una aplanadora, al espesor de tu retrato.

Que al salir a la calle, hasta los faroles te corran a patadas; que un fanatismo irresistible te obligue a prosternarte ante los tachos de basura y que todos los habitantes de la ciudad te confundan con un meadero.

Que cuando quieras decir: “Mi amor”, digas: “Pescado frito”; que tus manos intenten estrangularte a cada rato, y que en vez de tirar el cigarrillo, seas tú el que te arrojes en las salivaderas.

Que tu mujer te engañe hasta con los buzones; que al acostarse junto a ti, se metamorfosee en sanguijuela, y que después de parir un cuervo, alumbre una llave inglesa.

Que tu familia se divierta en deformarte el esqueleto, para que los espejos, al mirarte, se suiciden de repugnancia; que tu único entretenimiento consista en instalarte en la sala de espera de los dentistas, disfrazado de cocodrilo, y que te enamores, tan locamente, de una caja de hierro, que no puedas dejar, ni un solo instante, de lamerle la cerradura.

//

volviendo a las bendiciones –porque el tema es poesía para dar: para regalar un texto lindo, para dar buenos deseos creados para alguien en particular, para hacer una intención bella y solidaria hacia los demás:

 

 

Que la tierra ronronee bajo tus pies
cuando te saques los zapatos.
Que el aire
entre suave
te vuelva hilo
papel de seda
y aletee
cada uno de tus dedos.
Que la fruta madura
guarde el sabor del tiempo justo
para que no la olvides nunca.»

 Laura Devetach, «Fórmulas para desear el bien», en Canción y pico. 

 

este fragmento de Hamlet Lima Quintana

 

Deseo que la noche

se te transforme en música

y la mesa en un largo

sonido de campanas.

 

y en la canción de Joaquin Sabina el deseo individual que se da al pedirse se alterna entre lo individual y lo colectivo

Que el maquillaje no apague tu risa

Que el equipaje no lastre tus alas

Que el calendario no venga con prisas

Que el diccionario detenga las balas

 

Que las persianas corrijan la aurora

Que gane él quiero la guerra del pueblo

Que los que esperan no cuenten las horas

Que los que matan se mueran de miedo




este fragmento se atribuye a auna antigua fórmula celta:

Que los caminos se abran a tu encuentro, 
que el sol brille sobre tu rostro,
que la lluvia caiga suave sobre tus campos,
que el viento sople siempre a tu espalda.

 

podemos tener yo creo una linda conciencia –en relación también al poder  de la palabra *- de que escribimos para causar un efecto en el otro

ya hacerle sonreír es un efecto mágico, al mismo tiempo que transmitir una buena intención depende de la fuerza –la fe para algunas personas- la sinceridad y la poesía del vínculo humano

puede ser para tarjetas de cumpleaños, para fechas especiales o porque sí, para una persona determinada o para muchos

no hay fórmulas…  más que inventar con  imaginación y algo de humorismo nuevas maneras de desear e invocar la suerte

como una escritura que es un regalo que se da a alguien

ejemplo que escribí una vez...

domingo, 31 de julio de 2022

capítulo 18 –el tiempo en la escritura



 

todo uso de las palabras implica un recorte de tiempo, no solamente en la narrativa sino en poesía:  allí el tiempo se convierte en duraciones, en tamaño y como vimos la otra vez en ritmos

cuando ya estamos sí relatando o contando una historia estamos usando diversas maneras de ordenar el tiempo

no solo en el plano literario sino en muchas cuestiones cotidianas

por eso como cultura hemos desde tiempos primitivos inventando maneras de marcar el tiempo, de demarcarlo y hacerle bordes que son arbitrarios: horas, días, minutos

el tiempo como fenómeno de la física es lineal y constante

El tiempo (del latín tempus) es una magnitud física con la que se mide la duración o separación de acontecimientos.

El tiempo permite ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un futuro y un tercer conjunto de eventos ni pasados ni futuros respecto a otro.

En mecánica clásica a esta tercera clase se llama presente y está formada por eventos simultáneos a uno en particular.

En mecánica relativista el concepto de tiempo es más complejo: los hechos simultáneos (presente) son relativos al observador, salvo que se produzcan en el mismo lugar del espacio; por ejemplo, un choque entre dos partículas.

Su unidad básica en el Sistema Internacional es el segundo, cuyo símbolo es s (debido a que es un símbolo y no una abreviatura, no se debe escribir con mayúscula, ni se escribe como seg, sg o sec, ni agregando un punto posterior).

 

Clepsidra, invento egipcio para medir el tiempo

  • Hacia el año 1530 a. C. se construyó para el rey Amenhotep I en Egipto una vasija con características de reloj de agua.


pero en nuestra manera de vivirlo, de ordenarlo y desordenarlo todo es absolutamente subjetivo: una hora nos parece diferente a la otra

o el 31 de diciembre a las 12 de la noche tenemos la extraña sensación de un cambio

el tiempo de una espera puede hacerse más lento y el tiempo de un disfrute pasa volando

con las palabras podemos jugar con el tiempo y generar efectos curiosos como en el verso de los mareados que dice:

hoy vas a entrar en mi pasado



 

cuando reconstruimos algo para contarlo usamos secuencias en general de manera inconsciente:

ayer fui a la casa de mi tía – la que el año pasado te acordas me prometió prestarme la máquina –recién mañana me la va a traer

terminé viniendo en colectivo – me había levantado temprano –y cuando voy a sacar el auto no andaba

 

Los dos empleados del restaurante se encontraban limpiando las mesas después de cerrar el local. En ese momento ingresaron al lugar dos encapuchados que les exigieron la recaudación del día. Luego los asaltantes escaparon en un auto que habían robado dos horas antes en el estacionamiento de un supermercado.


las secuencias se van armando con piezas que se pueden ordenar de diversas maneras

intentando una manera lineal

o yendo y viniendo en los tiempos como en lo que en literatura se llama flashback o analepsis:

 

La analepsis es un recurso muy usado en narrativa. Consiste en interrumpir la línea temporal de la narración para narrar unos hechos anteriores a aquellos de los que se venía hablando. La interrupción puede tener una extensión menor o mayor: puede ocupar desde una única frase hasta varias páginas de texto o incluso uno o varios capítulos.

En esta ocasión lo tenemos en la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo. El narrador, que está explicando cómo se encontró en un pueblo llamado Comala, interrumpe la escena para explicar dónde había estado el día antes:


Era la hora en que los niños juegan en las calles de todos los pueblos, llenando con sus gritos la tarde. Cuando aun las paredes negras reflejan la luz amarilla del sol.

Al menos eso había visto en Sayula, todavía ayer a esta misma hora. Y había visto también el vuelo de las palomas rompiendo el aire quieto, sacudiendo sus alas como si se desprendieran del día. Volaban y caían sobre los tejados, mientras los gritos de los niños revoloteaban y parecian teñirse de azul en el cielo del atardecer.

Ahora estaba aquí, en este pueblo sin ruidos. Oía caer mis pisadas sobre las piedras redondas con que estaban empedradas las calles.

ARTICULO FLASHBACK


DIVINA LOCURA

La prolepsis es un recurso narrativo que consiste en interrumpir la línea temporal de la narración para darle a conocer al lector un hecho del futuro.

Veamos un ejemplo. En el inicio de la novela Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, el narrador anticipa qué le sucederá a uno de los personajes:


Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y caña brava construidas a la orilla de un río de aguas claras y diáfanas que se precipitaba por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos. [...]


He marcado en azul la prolepsis. Puedes ver cómo el narrador salta al futuro para explicar dónde se encontrará el personaje años después y en qué pensará estando allí, y luego regresa al momento en que, de niño, vivía con su padre.

 

Una opción más sencilla para narrar paralelamente historias situadas en tiempos distintos: narrar un capítulo completo en uno de los tiempos y el siguiente en el otro.

Pensemos por ejemplo en este relato:

El cazador respira después dejar a la niña y a su abuela a salvo. Esa mañana cuando salió al bosque no sospechó la escena que tenía que protagonizar. Ahora recuerda sus tiempos de joven cuando se burlaba de las leyendas que nombraban al lobo feroz. Pero esta vez, una niña llamada Caperucita Roja había sido enviada a ese bosque.

es como empezar la historia por el final, lo que cambia los tiempos y también el punto de vista

otro aspecto del tiempo en la escritura muy curioso y para disfrutar y experimentar al escribir es estirar alargar y acortar el relato a gusto

La abuela de caperucita miraba por la ventana mientras recordaba viejas recetas que hacía rato no preparaba. Las frutas y elementos que solía conseguir cuando tenía más energía para ir al mercado del pueblo, o cuando podía adentrarse a buscar setas al bosque sin mucho miedo a las brujas o los Lobos (y contar una receta).

podemos jugar a ser dioses del tiempo: detenerlo, ir al futuro y al pasado, acelerarlo, desdoblarlo en  paralelo y demás…

 

uno de los ejemplos llamativos es este texto contado hacia atrás:

 

Los amigos, con rostro solemne, «desfirmaron» los pliegos de firmas de condolencia y le desestrecharon» la mano. Luego entraron para sentarse un momento y mirar el ataúd cerrado. Después se fueron, hasta que se quedó solo con el maestro de ceremonias de la funeraria.

Luego estaba más solo todavía.

Las lágrimas le subían por las mejillas.

Su traje y su camisa volvían a estar planchados y crujientes.

Retrocedió hasta su casa, se desnudó, se despeinó. Luego el día se desplomó alrededor de él hasta dar con la mañana y regresó a la cama a «desdormir» otra noche

 

El cuento es Divina locura, de Roger Zelazny

DIVINA LOCURA

El argentino Macedonio Fernandez se revelaba contra el tiempo: 

Esta idea de Macedonio acerca del tiempo y los juegos en que considera su ordenación en calendarios y relojes como algo permutable por - otras realidades, reaparece asiduamente en la obra de Cortázar. EL ejempío más claro de tal reaparición se encuentra en Historias de cronopios y de famas: el cuento del reloj-alcachofa cuyo tiempo consistía en la duración de sí mismo mientras era inevitablemente comido. El Calendario es un modo de admisión del tiempo. Creer en los almanaques significa aceptar un orden, aumir una perspectiva ante la realidad. Confundir el almanaque con el tiempo mismo, y suponerlo real e inamovible en vez de arbitrario y convencional, es uno de los modos de experimentar el mundo que Macedonio quiere cambiar. En un textó titulado "'La nada de un viaje de Colón", Macedonio elabora la duda acerca del tiempo al cambiar y sugerir imposibilidades sobre las fechas dadas por los historiadores:

Colón se encontraba en Italia cuando nació. Aunque esto le ocurrió a Colón, como a todos los hombres, en un día y año, la fecha exacta no la tenemos hoy: se habrá echado- a perder por no haber sido guardada en un lugar seco y frío; lo cierto es que hay hombres poderosos o ricos o de celebridad que no disponen de esa fecha que los más humildes de Génova la supieron de memoria instantes después. Sólo hay de cierto que el hecho ocurrió en uno de los días de su primer año de existencia y que el día de su nacimiento fue tan exacto como el mejor del año en exactitud. Es una fantasía incomprensible, una teoría a la que nada de tonto le falta, sostener que nació en un día inexacto como alegar que nació en vaios lugares: dos o tres de España y uno de Italia, además del de nacimiento.

nuestros juegos y ejercicios nos pueden servir para explorar nuevas experiencias y formas de escritura, pero también para desnaturalizar nuestro sentido rutinario del tiempo, re pensarlo y re inventarlo un poco, enriquecerlo con la imaginación y de esa manera se

por un rato al menos

nosotros quienes juguemos con el tiempo

(ya que el tiempo juega con nosotros constante e indetenible)


domingo, 10 de julio de 2022

capítulo 17 – binomio fantástico

 





en otras partes del bestiario de escrituras hemos  abordado por distintos caminos el asunto de cómo encontrar disparadores y motivaciones, semilleros de ocurrencias, inspiración, detonadores para que se nos aparezca algún desafío de escritura

 

el binomio fantástico es un juego-concepto propuesto por Gianni Rodari en su Gramática de la fantasía, libro que ya hemos citado y compartido

consiste en empezar con el azar

juntar dos palabras por azar y explotar o dejar que explote el universo que surge de esa reunión inesperada_

aquí textual del propio Rodari:


Esto se produce porque la imaginación no es una facultad cualquiera separada de la mente: es la mente misma, en su conjunto, que aplicada a una actividad o a otra, se sirve siempre de los mismos procedimientos. Y la mente nace en la lucha, no en la quietud. Ha escrito Henry Wallon, en su libro «Los orígenes del Pensamiento en el Niño», que el pensamiento se forma en parejas. La idea de «blando» no se forma primero ni después que la idea de «duro», sino que ambas se forman contemporáneamente, en un encuentro generador: «El elemento fundamental del pensamiento es esta estructura binaria y no cada uno de los elementos que la componen. La pareja, el par son elementos anteriores al concepto aislado.» Así tenemos que «en el principio era la oposición».

 Del mismo parecer se nos muestra Paul Klee cuando escribe, en su «Teoría de la forma y de la figuración», que el concepto es imposible sin su oponente. No existen conceptos aislados, sino que por regla son «binomios de conceptos». Una historia sólo puede nacer de un «binomio fantástico». «Caballo-perro» no es un auténtico «binomio fantástico».

 Es una simple asociación dentro de la misma clase zoológica. La imagen asiste indiferente a la evocación de los dos cuadrúpedos. Es un arreglo de tercera categoría que no promete nada excitante. Es necesaria una cierta distancia entre las dos palabras, que una sea suficientemente extraña a la otra, y su unión discretamente insólita, para que la imaginación se ponga en movimiento, buscándoles un parentesco, una situación (fantástica) en que los dos elementos extraños puedan convivir. Por este motivo es mejor escoger el «binomio fantástico» con la ayuda de la «casualidad».

 Las dos palabras deben ser escogidas por dos niños diferentes, ignorante el primero de la elección del segundo; extraídas casualmente, por un dedo que no sabe leer, de dos páginas muy separadas de un mismo libro, o de un diccionario. Cuando era maestro, mandaba a un niño que escribiera una palabra sobre la cara visible de la pizarra, mientras que otro niño escribía otra sobre la cara invisible. El pequeño rito preparatorio tenía su importancia. Creaba una expectación. Si un niño escribía, a la vista de todos, la palabra «perro», esta palabra era ya una palabra especial, dispuesta para formar parte de una sorpresa, a formar parte de un suceso imprevisible. Aquel «perro» no era un cuadrúpedo cualquiera, era ya un personaje de aventura, disponible, fantástico. Le dábamos la vuelta a la pizarra y encontrábamos, pongamos por caso, la palabra «armario», que era recibida con una carcajada. Las palabras «ornitorrinco» o «tetraedro» no habrían tenido un éxito mayor. Ahora bien, un armario por sí mismo no hace reír ni llorar. Es una presencia inerte, una tontería. Pero ese mismo armario, haciendo pareja con un perro, era algo muy diferente. Era un descubrimiento, una invención, un estímulo excitante.

He leído, años después, lo que ha escrito Max Ernst para explicar su concepto de «dislocación sistemática». Se servía justamente de la imagen de un armario, el pintado por De Chirico en medio de un paisaje clásico, entre olivos y templos griegos. Así «dislocado», colocado en un contexto inédito, el armario se convertía en un objeto misterioso. Tal vez estaba lleno de vestidos y tal vez no: pero ciertamente estaba lleno de fascinación. Viktor Slokovsky describe el efecto de «extrañeza» (en ruso «ostranenije») que Tolstoi obtiene hablando de un simple diván en los términos que emplearía una persona que nunca antes hubiese visto uno, ni tuviera idea alguna sobre sus posibles usos. En el «binomio fantástico» las palabras no se toman en su significado cotidiano, sino liberadas de las cadenas verbales de que forman parte habitualmente. Las palabras son «extrañadas», «dislocadas», lanzadas una contra otra en un cielo que no habían visto antes. Es entonces que se encuentran en la situación mejor para generar una historia.

Llegados a este punto, tomemos las palabras «perro» y «armario». El procedimiento más simple para relacionarlas es unirlas con una preposición articulada. Obtenemos así diversas figuras: el perro con el armario el armario del perro el perro sobre el armario el perro en el armario etcétera. Cada una de estas situaciones nos ofrece el esquema de algo fantástico.

 1. Un perro pasa por la calle con un armario a cuestas. Es su casita, ¿qué se le va a hacer? La lleva siempre consigo, como el caracol lleva su concha. Es aquello de que sarna con gusto no pica.

 2. El armario del perro me parece más bien una idea para arquitectos, diseñadores o decoradores de lujo. Es un armario especialmente ideado para contener la mantita del perro, los diferentes bozales y correas, las pantuflas antihielo, la capa de borlitas, los huesos de goma, muñecos en forma de gato, la guía de la ciudad (para ir a buscar la leche, el periódico y los cigarrillos a su dueño). No sé si podría contener también una historia.

 

 

3. El perro en el armario, a ojos cerrados, es una posibilidad más atractiva. El doctor Polifemo regresa a casa, abre el armario para sacar su batín, y se encuentra con un perro. Inmediatamente se nos presenta el desafío de hallar una explicación a esta aparición. Pero la explicación no es tan urgente. Resulta más interesante, de momento, analizar de cerca la situación. El perro es de una raza difícil de precisar. Tal vez es un perro de trufas, tal vez es un perro de ciclámenes. ¿De rododendros...? Amable con todo el mundo, mueve alegremente la cola y saluda con la patita, como los perros bien educados, pero no quiere saber nada de salir del armario, por más que el doctor Polifemo se lo implore. Más tarde, el doctor Polifemo va a tomar una ducha y se encuentra otro perro en el armarito del baño. Hay otro en el armario de la cocina, donde se guardan las ollas. Uno en el lavavajillas. Uno en el frigorífico, medio congelado. Hay un caniche en el compartimiento de las escobas, y hasta un chihuahua en el escritorio. Llegado a este punto, el doctor Polifemo podría muy bien llamar al portero para que le ayudase a rechazar la invasión canina, pero no es esto lo que le dicta su corazón de cinófilo. Por el contrario, corre a la carnicería para comprar diez kilos de filete para alimentar a sus huéspedes. Cada día, desde entonces, compra diez kilos de carne. Y así comienzan sus problemas. El carnicero comienza a sospechar. La gente habla. Nacen los rumores. Vuelan las calumnias. Aquel doctor Polifemo... ¿no tendrá en casa algunos espías atómicos? ¿No estará haciendo experimentos diabólicos con todos aquellos filetes y bistecs? El pobre doctor pierde la clientela. Llegan soplos a la policía. El comisario ordena una investigación en su casa. Y así se descubre que el doctor Polifemo ha soportado inocente tantos problemas por amor a los perros. Etcétera

. La historia, en este punto, es sólo «materia prima». Trabajarla hasta el producto acabado sería el trabajo de un escritor, y lo que aquí nos interesa es poner un ejemplo de «binomio fantástico». El disparate debe permanecer como tal. Ésta es una técnica que los niños llegan a dominar con facilidad, con no poca diversión, como yo mismo he podido comprobar en tantas escuelas de Italia. El ejercicio bien entendido tiene una gran importancia de la que hablaremos más adelante, pero sin olvidar la alegría que proporciona. En nuestras escuelas, hablando generalmente, se ríe demasiado poco.

La idea que la educación de la mente deba ser una cosa tétrica es de las más difíciles de combatir. Alguna cosa sabía Giacomo Leopardi cuando escribía, en su Zibaldone, el 1. ° de agosto de 1823: «La más bella y afortunada edad del hombre, que es la niñez, es atormentada de mil modos, con mil angustias, temores, fatigas de la educación y de la instrucción, tanto que el hombre adulto, incluso si se encuentra en la infelicidad..., no aceptaría volverse niño si había de pasar por todo lo que en su niñez ya pasó.»


GRAMATICA FANTASÍA LINK



como vemos, son muchos los conceptos

explorando una de las fuentes que menciona, el artista surrealista Max Ernst expresa:

El collage según Ernst

Max Ernst definía el collage como “la explotación sistemática de la coincidencia casual, o artificialmente provocada, de dos o más realidades de diferente naturaleza sobre un plano en apariencia inapropiado […] y el chispazo de la poesía, que salta al producirse el acercamiento de esas realidades”. 

 

el surrealismo de hecho toma como precepto esa reunión que encuentra en un texto de Lautreamont (Isidore Ducasse)

Hay una frase célebre con la que solemos identificar al conde de Lautréamont (o Isidore Ducasse, o Maldoror, o todo eso junto, o nada de eso plenamente), y es una asociación entre algo bello y “el encuentro fortuito sobre una mesa de disección de una máquina de coser y un paraguas”. Y esa misma frase, que ha servido como base a la inspiración surrealista por encontrar belleza en lo forzoso

En el Manifiesto del surrealismo (1924), André Breton señala que para él “la imagen más fuerte es aquella que contiene el más alto grado de arbitrariedad, aquella que más tiempo tardamos en traducir al lenguaje práctico”, por contener una enorme dosis de contradicción; y cita la siguiente frase de Los cantos de Maldoror, a modo de ejemplo: “Bello como la ley que detiene el desarrollo del pecho de los adultos cuya propensión al crecimiento no guarda la debida relación con la cantidad de moléculas que su organismo produce”. De hecho, la prosa ducasseana está plagada de estas fórmulas disparatadas. Tal vez la más famosa sea la utilizada en el último canto para referirse a un adolescente al que considera bello “como el encuentro fortuito de un paraguas y una máquina de coser, sobre una mesa de disección”.

CANTOS MALDOROR LINK





También podemos encontrar un eco de una sensación poética que había descrito antes Baudelaire en su poema Correspondencias:

 

La Natura es un templo donde vívidos pilares

dejan, a veces, brotar confusas palabras;

el hombre pasa a través de bosques de símbolos

que lo observan con miradas familiares.

   Como prolongados ecos que de lejos se confunden

en una tenebrosa y profunda unidad,

vasta como la noche y como la claridad,

los perfumes, los colores y los sonidos se responden.

   Hay perfumes frescos como carnes de niños,

suaves cual los oboes, verdes como las praderas,

y otros, corrompidos, ricos y triunfantes,

   que tienen la expansión de cosas infinitas,

como el ámbar, el almizcle, el benjuí y el incienso,

que cantan los transportes del espíritu y de los sentidos.

Según Baudelaire el poeta es un hombre con algo de divino, capaz de descifrar "el bosque de símbolos" en que vivimos, las "confusas palabras" que nos rodean, y de establecer esas relaciones, o correspondencias, entre perfumes, colores y sonidos. Para Baudelaire, lo importante es la sensación, la sinestesia o equivalencia sensorial, la superposición de sentidos.

La correspondencia ad infinitum entre las cosas más dispares. Por eso el mejor camino para expresar ese sensacionismo que postula es el lenguaje poético, y de él, sobre todo, el símbolo, la metáfora y la comparación. La poesía es la luz de la intuición. Ella es capaz de percibir las correspondencias entre cosas separadas, tan diferentes para las personas normales -los no-poetas- que ni siquiera las perciben como similares o comparables. Para Baudelaire, el éxtasis místico es el trance poético, la divina inspiración. Y este trance le lleva a comprender, más allá de las diferencias entre cosas disímiles del mundo terrenal, la profunda unidad del universo: "los perfumes, los colores y los sonidos se responden", dice en su poema.

son esas cosas más dispares las que se reúnen en nuestro juego de binomios fantásticos, reuniones por azar, de alguna manera también magnetismos y magias que surgen en las palabras en el momento de la escritura y que no se explican por nuestra mirada racional cotidiana y utilitaria de la realidad

entremos entonces a jugar a ese reino…


capítulo 7 – escribir (con) diálogos

        andando algunos pasos por esta casona de escritura nos acercamos a un recinto en el que se van escuchando distintas voces, como un...