domingo, 12 de marzo de 2023

capítulo 2 – GALAXIA POESÍA

 




COMO AL MIRAR el cielo de la noche despejada en un campo o en un corte de luz, aparece lo inabarcable

una galaxia, una constelación de mundos y lunas y movimiento: es la poesía

porque es mucho más que un género literario como la estudiamos en la escuela

como el amor, es de esas cosas que no se dejan encerrar en una definición única

existe desde que somos seres con lenguaje, es decir miles de años

ha cumplido funciones de orden social, amoroso, religioso, político, también humorístico

el qué es de la poesía lo vamos a jugar en el taller

 

pero por otro lado podemos jugar con el dónde es

poesía es sí en un libro de poemas

también es en

un nacimiento

un amor/ desamor

la muerte

un trabajo hecho para el otro

 

así podríamos jugar con el cómo es

la poesía es profunda

musical

imaginativa

extraña

sensible

sentimental

emotiva

política

exagerada

ritual

intensa

rítmica

 

 

o el para qué o con quién etc.

 

entre los para qué ha sido desde el principio de los tiempos una manera cantada de memoria de los hechos históricos

de evocar los misterios que nos abruman del universo y la naturaleza con sus dioses y su magia y las evocaciones

su función de rito amoroso y cortejo

su para qué relacionado comunicarse con el más allá en textos que se convirtieron en religiosos

como en los salmos

 

 

 

El poeta mexicano Octavio Paz nos deja esta poderosa reflexión acerca de la poesía

 

 

 



Octavio Paz, en su texto El Arco y la Lira, realizó una profunda reflexión sobre la poesía, su función social y una crítica histórica sobre la poética. Por este motivo, en el Día Mundial de la Poesía, compartimos un fragmento en el que el Premio Nobel ahondó sobre una pregunta que todos nos hacemos: ¿Qué es la poesía y para qué nos sirve en la sociedad?

 

La poesía es conocimiento, salvación, poder, abandono. Operación capaz de cambiar al mundo, la actividad poética es revolucionaria por naturaleza; ejercicio espiritual, es un método de liberación interior. La poesía revela este mundo; crea otro. Pan de los elegidos; alimento maldito. Aísla; une. Invitación al viaje; regreso a la tierra natal. Inspiración, respiración, ejercicio muscular. Plegaria al vacío, diálogo con la ausencia: el tedio, la angustia y la desesperación la alimentan. Oración, letanía, epifanía, presencia. Exorcismo, conjuro, magia. Sublimación, compensación, condensación del inconsciente. Expresión histórica de razas, naciones, clases. Niega a la historia: en su seno se resuelven todos los conflictos objetivos y el hombre adquiere al fin conciencia de ser algo más que tránsito. Experiencia, sentimiento, emoción, intuición, pensamiento no-dirigido. Hija del azar; fruto del cálculo. Arte de hablar en una forma superior; lenguaje primitivo. Obediencia a las reglas; creación de otras. Imitación de los antiguos, copia de lo real, copia de una copia de la Idea. Locura, éxtasis, logos. Regreso a la infancia, coito, nostalgia del paraíso, del infierno, del limbo. Juego, trabajo, actividad ascética. Confesión. Experiencia innata. Visión, música, símbolo. Analogía: el poema es un caracol en donde resuena la música del mundo y metros y rimas no son sino correspondencias, ecos, de la armonía universal. Enseñanza, moral, ejemplo, revelación, danza, diálogo, monólogo. Voz del pueblo, lengua de los escogidos, palabra del solitario. Pura e impura, sagrada y maldita, popular y minoritaria, colectiva y personal, desnuda y vestida, hablada, pintada, escrita, ostenta todos los rostros pero hay quien afirma que no posee ninguno: el poema es una careta que oculta el vacío, ¡prueba hermosa de la superflua grandeza de toda obra humana!

 

 

y a su vez esta marca entre poesía y poema

 

Al preguntarle al poema por el ser de la poesía, ¿no confundimos arbitrariamente poesía y poema? Ya Aristóteles decía que "nada hay de común, excepto la métrica, entre Homero y Empédocles; y por esto con justicia se llama poeta al primero y fisiólogo al segundo". Y así es: no todo poema -o para ser exactos: no toda obra construida bajo las leyes del metro- contiene poesía. Pero esas obras métricas ¿son verdaderos poemas o artefactos artísticos, didácticos o retóricos? Un soneto no es un poema, sino una forma literaria, excepto cuando ese mecanismo retórico -estrofas, metros y rimas- ha sido tocado por la poesía. Hay máquinas de rimar pero no de poetizar. Por otra parte, hay poesía sin poemas; paisajes, personas y hechos suelen ser poéticos: son poesía sin ser poemas. Pues bien, cuando la poesía se da como una condensación del azar o es una cristalización de poderes y circunstancias ajenos a la voluntad creadora del poeta, nos enfrentamos a lo poético. Cuando -pasivo o activo, despierto o sonámbulo- el poeta es el hilo conductor y transformador de la corriente poética, estamos en presencia de algo totalmente distinto: una obra. Un poema es una obra. La poesía se polariza, se congrega y aísla en un producto humano: cuadro, canción, tragedia. Lo poético es poesía en un estado amorfo; el poema es creación, poesía erguida. Sólo en el poema la poesía se aísla y revela plenamente. Es lícito preguntar al poema por el ser de la poesía si deja de concebirse a éste como una forma capaz de llenarse con cualquier contenido. El poema no es una forma literaria sino el lugar de encuentro entre la poesía y el hombre. Poema es un organismo verbal que contiene, suscita o emite poesía. Forma y sustancia son lo mismo.

 

siempre rescatamos aquella bandera que enarboló el movimiento surrealista –del que ya hablaremos en otro capítulo de este cosmos-

 

la poesía debe ser hecha por todos –no solo por algunos

 

que es un verso del misterioso Issidore Ducasse, poeta francés que vivió en Uruguay y murió muy joven dejando su obra bajo el seudónimo de Conde de Maldoror

 

de influencia también surrealista el poeta argentino Aldo Pellegrini también afirma la poesía como mucho más que el escribir:

 

Hay una fuerza en el hombre, proveniente del simple hecho de vivir, que condiciona su destino de modo fatal. Esta fuerza se vuelve visible a cada momento a través de las manifestaciones del amor, que tiende a trascender del individuo en una comunión con el todo, tiene sus propias leyes irreductibles a los esquemas racionales. La poesía aparece como expresión de ese impulso hacia el cumplimiento de un destino vital, y la fatalidad de ese destino se revela en la poesía como un hecho indiscutible. La poesía no es, por consiguiente, un lujo o un divertimiento, sino una necesidad, del mismo modo que lo es el amor. Todas las otras necesidades, aun las más perentorias, están subordinadas a esos dos, que en definitiva son los dos aspectos de una misma energía primordial que le confiere su verdadero sentido a la vida. Si penetramos profundamente en el significado del viejo refrán “No sólo de pan vive el hombre” comprobaremos que la lúcida sabiduría popular llega a una convicción análoga. Prescindir de la poesía equivaldría a renunciar a la vida.

Considerado así, lo poético no reside sólo en la palabra; es una manera de actuar, una manera de estar en el mundo y convivir con los seres y las cosas. El lenguaje poético en sus distintas formas (forma plástica, forma verbal, forma musical) no hace más que objetar de un modo comunicable, mediante los signos propios de cada lenguaje particular, esa fuerza expansiva de lo vital. Como consecuencia, el mundo poético está en todos, en la medida en que cada hombre es un ser integral. La clara consigna de Lautréamont, “La poesía debe ser hecha por todos”, no tiene otro sentido. Aquel que ignora la poesía es un mutilado, tal como lo es aquel que ignora el amor.

texto de Pellegrini completo

el recorrido que podemos hacer acerca de la poesía es largo, casi infinito y pasa por todas las épocas y países del mundo, estilos, funciones, recursos, trucos, reflexiones e incluso ciencia

 

la invitación es a zambullirse con la mayor libertad posible y ver cómo surge entre nosotros ese algo con palabras que es la poesía


domingo, 5 de marzo de 2023

TALLER LITERARIO 2023 - UN COSMOS DE ESCRITURAS

 



COSMOS

Este año  la propuesta del taller literario de la escuela municipal de arte se presenta con la metáfora de un recorrido espacial

por ese multiverso, universo de universos que es el lenguaje y sus infinitas maneras de combinarse en palabra, en escritura, en voces

así andaremos por galaxias enormes como la narrativa y la poesía, sistemas planetario precisos como el cuento o incluso lunas y asteroides como la carta o formas pequeñas de poema

constelación de recursos, técnicas, trucos, consignas, disparadores que cada cual dibujará a su manera como cuando inventamos dibujos y símbolos uniendo estrellas

universos como la novela, o incluso la colisión de géneros que estallan y se fusionan como en el teatro y el cine

como estrellas fugases nuestras escrituras sin género de las cosas cotidianas

y los agujeros negros que parecen haberse llevado todas nuestras palabras cuando no se nos ocurre nada

En este primer capítulo la idea es apuntar el telescopio hacia la pregunta de

por qué escribimos

una pregunta que no tiene una respuesta única, además de que siempre una parte de la respuesta es individual y acaso íntima

escribimos porque

leímos y nos contagió crear

para expresar algo doloroso casi incomunicable

porque alguien nos lo sugirió

para llamar la atención de alguien

por una necesidad de comunicarnos de manera diferente

para ser famosos

para hacer catarsis de lo que nos pasa fuerte en la vida

por amor –muchos empezamos escribiendo de amor-

escribimos como una manera de buscar –incluso si no sabemos qué buscamos

o para hacernos un espejo diferente

para conocernos

por diversión de imaginar

para molestar la nada

por una necesidad espiritual/ como una manera de meditación

para contar realidades que desearía cambiar

para llenarnos de dinero

 

Tomado de por ahí los motivos de poetas y escritoras/es

Anna Ajmatova confesó, además, que escribía por sentir un vínculo con el tiempo.

Para adentrarse en los laberintos y no necesariamente querer salir de ellos, como Borges. “Porque estamos aquí, pero querríamos estar allí”, dice Antonio Tabucchi. Por emular la infancia, cuando la niña Almudena Grandes enmendaba la plana a los finales que no le gustaban. Por volver a inventar historias de indios, vaqueros y pitufos, dice David Safier. Porque a la hora de hacerlo, “disfrutar es una palabra que se queda corta”, confiesa Ken Follet.

*

Rosa Montero
Escribo porque no puedo detener el constante torbellino de imágenes que me cruza la cabeza, y algunas de esas imágenes me emocionan tanto que siento la imperiosa necesidad de compartirlas. Escribo para tener algo en qué pensar cuando, en la soledad tenebrosa de la duermevela, por la noche, en la cama, antes de dormir, me asaltan los miedos y las angustias. Escribo porque mientras lo hago estoy tan llena de vida que mi muerte no existe: mientras escribo, soy intocable y eterna. Y, sobre todo, escribo para intentar otorgar al Mal y al dolor un sentido que en realidad sé que no tienen.

*

La vida nueva del escritor argentino César Aira. En un momento de la novela alguien dice al protagonista que «desde el momento en que un joven ponía la lapicera sobre el papel con intención de darle palabras a sus sueños, ya era escritor»

¿Por que escribo Pizarnik?

A.P. – Entre otras cosas, escribo para que no suceda lo que temo; para que lo que me hiere no sea; para alejar al Malo (cf. Kafka). Se ha dicho que el poeta es el gran terapeuta. En este sentido, el quehacer poético implicaría exorcizar, conjurar y, además, reparar

En algunas personas el escribir se vive como una condena: como lo inevitable. Esto habla de una vocación ineludible aunque también otras veces de un mal espiritual o  un problema de salud mental. También como veremos en su momento la escritura como un compromiso llevado al extremo, un compromiso con la realidad en su sentido profundo hasta el punto de la locura o la autodestrucción.

Pero más allá de esas imágenes tormentosas nuestra escritura es nuestra relación con las palabras con sus ritmos, sus formas, sus aromas, sus texturas. Con lo que nos implica cuando nos adentramos en formas literarias: la autoexigencia, el miedo a “escribir mal”, el juicio imaginario que a veces nos inmoviliza y no nos deja avanzar en la página (miedo a no ser original, a ser cursi, a no cumplir una consigna etc.).

El motivo entonces lo encontrará cada uno en su recorrido, aquí la propuesta es jugar, barajar y dar de nuevo cada vez en el encuentro con los otros, ese vínculo grupal que es para mí el mayor sentido o el corazón del taller literario.

termino con unos versos del poeta Roberto Juarroz


se trata de pensar de otro modo las cosas,

 palparlas de otro modo, 

abandonar las palabras que las usan 

y acudir a las palabras que las cantan,

 las palabras que las levantan en el viento

 como clavos ardiendo en el asombro


CLIK EN POEMAS DE R. JUARROZ

domingo, 11 de diciembre de 2022

capítulo 33 –escrituras colectivas

 




no sé si  es salir del yo –que en lo que ponemos en escribir es tan potente y tan sufriente de sí mismo-

tal vez es compartirle estancos, abrirles ventanas, dejarse contaminar por otros yo

esa tensión entre comunidad e inmunidad que escribe tanto el filósofo italiano Expísoto

el paso de hacer solo a hacer con es para empezar felizmente incómodo

en concreto en ejemplo yo empiezo un poema y lo sigue el otro ¿hacia dónde irá? tal vez lo arruine, o lo mejore

del mismo modos con un relato

sin embargo lo que sucede allí no es poco, son imaginaciones y sujetos puestos en juego y en vínculo es una fórmula muy poderosa y trasformadora cuando funciona

puede ser una dupla, un grupo

puede ser una propuesta pensada como proyecto largo o un juego de azar

 

una de las opciones nos cuenta un costado político de la escritura que rompe con el individualismo del autor creador:

Por Marina Arias (Dra. en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata)

¿A qué llamamos escritura colectiva de ficción?: a la producción de narraciones escritas entre dos o más participantes. El género puede ser novela o relato, la cuestión es que el texto sea el fruto de un trabajo colaborativo en el que lxs “autorxs” se diluyen o se funden en una voz que los trasciende, y que es más y diferente que la suma de las voces participantes en la experiencia. Estamos convencidos de que la escritura colectiva de ficción no puede ser una planificación cerrada ni un manual estanco de consejos para escribir de un modo “correcto” (en ese sentido, no hay textos “bien” o “mal” escritos). La escritura colectiva de ficción es una búsqueda y una creación permanente de sentido: ése es nuestro sur y nuestra brújula. Las historias que se narran se construyen y descubren en la praxis escritural. En estos tiempos de regreso del neoliberalismo, la escritura colectiva es, sin lugar a dudas, una praxis cultural contrahegémonica: no hay autor ni propietario del texto. Y, por sí misma, esa característica la instala ya como un ruido disruptivo en la “matrix” cultural en la que estamos formateados y tramados lxs sujetxs ontemporánexs. Quizás resulte necesario aclarar que la escritura colectiva de ficción que proponemos no es un trabajo de escritura espontáneo ni “inconsciente”, a la manera de los poetas surrealistas. Muy por el contrario, las decisiones argumentales que se toman se explicitan, se discuten, se consensuan y finalmente se llevan adelante. Hay marchas y contramarchas. Hay avanzadas y repliegues. Por eso los proyectos de escritura colectiva pueden ser también espacios de aprendizaje político y militante.


por otra parte el fragmento anterior también alude a otra forma en la que es el surrealismo su principal propulsor: una forma de escribir con el otro que da lugar a la aparición mágica de la poesía, el fluir del inconsciente y – quí estará el puente de unión con el otro – el AZAR

de allí viene esa experiencia creativa o juego que llamamos cadáver exquisito

según una definición básica:

Cadáver exquisito es un juego de palabras por medio del cual se crean maneras de sacar de una imagen muchas más. El resultado es conocido como un cadáver exquisito o cadavre exquis en francés. Es una técnica usada por los surrealistas en 1925, y se basa en un juego de mesa llamado consecuencias 1​en el cual los jugadores escribían por turno en una hoja de papel, la doblaban para cubrir parte de la escritura, y después la pasaban al siguiente jugador para otra colaboración.

Se juega entre un grupo de personas que escriben o dibujan una composición en secuencia. Cada persona solo puede ver el final de lo que escribió el jugador anterior. El nombre se deriva de una frase que surgió cuando fue jugado por primera vez en francés: « Le cadavre - exquis - boira - le vin - nouveau » (El cadáver exquisito beberá el vino nuevo). En resumidas cuentas se combinan cosas de una idea agregando elementos que pueden o no pertenecer a la realidad. Los teóricos y asiduos al juego (en un principio, Robert Desnos, Paul Éluard, André Bretón y Tristan Tzara) sostenían que la creación, en especial la poética, debe ser anónima y grupal, intuitiva, espontánea, lúdica y en lo posible automática. De hecho, muchos de estos ejercicios se llevaron a cabo bajo la influencia de sustancias que inducían estados de semiinconsciencia o durante experiencias hipnóticas.

Pablo Neruda y Federico García Lorca los llamaron poemas al alimón; Nicanor Parra y Vicente Huidobro, quebrantahuesos. Junto a Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky, hicieron una exposición denominada "El quebrantahuesos". Nicolas Calas –vanguardista greco-estadounidense- sostenía que un cadáver exquisito tiene la facultad de revelar la realidad inconsciente del grupo que lo ha creado, en concreto los aspectos no verbalizados de la angustia y el deseo de sus miembros, en relación con las dinámicas de posicionamiento afectivo dentro del mismo. Max Ernst observó que el juego funciona como un 'barómetro' de los contagios intelectuales dentro de un círculo de creadores.

volviendo un poco a la narrativa –siempre con la idea de ir y venir- escritores se han reunido bajo nombres ficticios para hacer  obras diferentes a la del propio nombre y en grupo

un ejemplo es el escritor Bustos Domeq, que en realidad son escritos por Borges y Bioy Casares

Honorio Bustos Domecq es el autor ficticio de varias colección de relatos detectivescos: Seis problemas para don Isidro Parodi (publicada en 1942), Un modelo para la muerte (1946), Crónicas de Bustos Domecq (1967) y Nuevos cuentos de Bustos Domecq (1977). Fueron escritos en colaboración entre los escritores argentinos Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares.1​

La obra viene precedida de una somera biografía sobre el supuesto autor a cargo de una maestra llamada Adelma Badoglio, así como de una redicha presentación de un tal Gervasio Montenegro, imaginario colega y amigo de Honorio Bustos. Gervasio Montenegro aparece también como personaje, un célebre actor acusado de asesinato, en algunos de los relatos que se supone que prologa.

Según su biógrafa, Honorio Bustos Domecq, nació en la localidad argentina de Pujato y fue un escritor precoz que publicó sus primeras obras en la prensa de Rosario a la edad de 10 años. Fue un eminente polígrafo y durante la intervención de Labruna fue nombrado Inspector de Enseñanza y, más tarde, Defensor de Pobres.

El origen del pseudónimo consiste en la reunión de los apellidos de un bisabuelo materno cordobés de Borges (Bustos) y del bisabuelo de Bioy (Domecq).

Otro ejemplo es el grupo platense Enjanmbre de jengibres, que jugó durante años una escritura grupal de novela entre autores mayormente estudiantes y docentes de letras.

pueden verlos en este video, algunos de ellos son Necochenses:





Es raro, es otro de esos extrañamientos cuando rompemos con lo acostumbrado, en este caso romper la fina tela del ego que en general busca expresar solo lo suyo –y esto no es que seamos malas personas, es ancestral y un mecanismo bastante inconsciente.

Es difícil, pasar de una voz a otra. Cómo hubiera sido un cuento escrito el principio por E.A. Poe, la mitad por Julio Cortázar y el final por Paul Auster. Un poema escrito entre Pizarnik y Spinetta?

Es un lindo ejercicio imaginar esas mezclas, cada cual con autores/as que más gusta y prefiere.

Cuando es de largo proyecto es interesante las idas y vueltas: ver lo que continuó el otro y seguir y volver a ver. además de ese costado paralelo de comentarse entre personas de qué va la escritura y lo que se lee del otro. es un poderoso y jugoso y enriquecedor vínculo que se va dando en el proceso.

Tenemos experiencias también muy cercanas como el libro Enlazados, coordinado por Alejandra Fernández  como una idea en cuarentena, que además da cuenta del rol de las nuevas plataformas tecnológicas en la escritura

las redes sociales

páginas y aplicaciones de publicación colectiva como Wattpad o  Issuu

La posibilidad de nuevas formas de implicarse en la escritura y la lectura parece estar reanimando también la vocación humana de narrar ficciones, según Benjamín (1991) la forma más artesanal, de la comunicación. Los “relatos compartidos” que se analizan en este trabajo presentan efectivamente una factura y una calidad artesanal en tanto no aspiran al estatuto estético o artístico de la literatura ni a los derechos de propiedad intelectual ni a las responsabilidades y privilegios de la autoría legítima. Son prácticas lúdicas, anónimas y colectivas, ejercicios rudimentarios o sofisticados de ficcionalización. El procedimiento de composición de las “historias compartidas” es muy simple: consiste en una suerte de escritura por relevos - regulada por algunas normas básicas - donde según un orden aleatorio cada participante va sumando un eslabón a la trama. En su mecánica se asemeja al juego del “cadáver exquisito”1 , pero en este caso los jugadores pueden ver la totalidad del texto a medida que se va componiendo de manera que - a diferencia del invento surrealista - aquí no se propicia la intervención del azar, aunque de hecho sea imposible eliminar sus efectos y permanentemente se manifieste como un vector dispersivo que atraviesa y desordena el texto.

Los relatos compartidos están tensados entre dos lógicas opuestas: la del tradicional modelo narrativo basado en la cohesión y la coherencia textual por un lado y por el otro la de una configuración rizomática favorecida por el dispositivo virtual. Así, el proceso narrativo oscila entre una tendencia integradora, unificadora, totalizante y conclusiva (diríase “constructiva”) y un impulso dispersivo y desestructurante que por lo general se impone sobre la primera.

Para ahondar más en este interesante artículo: JUEGOS DE NARRACIÓN COLECTIVA EN LAS COMUNIDADES VIRTUALES

ARTÍCULO COMPLETO


El cadáver exquisito es un juego que idearon los artistas del dadaísmo para la creación en grupo. El juego consiste en comenzar un dibujo o un texto en un papel y doblarlo de manera que el siguiente participante sólo vea el final del mismo (unas líneas o unas palabras) para continuarlo sin saber lo que hay antes.

Con lógica parecida los chilenos hicieron los quebrantahuesos:

Saben qué son los quebrantahuesos? Son ingeniosos poemas visuales hechos con recortes de períodicos.

En el año 1952, Nicanor Parra junto a sus amigos Enrique Lihn y Alejandro Jodorowsky, hicieron una serie de quebrantahuesos que exhibieron en distintos lugares de Santiago y asombraron a muchas personas.






Terminando este año con mucho agradecimiento no puedo dejar de reflexionar sobre esa escritura colectiva que es la participación en un taller literario donde se da tanto el intercambio, el contagio con el otro, el asombro de recibir otras voces y otras imaginaciones en las consignas.

Es colectiva porque si bien la escritura nos implica en etapas de profunda soledad, a su vez es ese misterio que nos reúne.


domingo, 4 de diciembre de 2022

capítulo 32 - el final del texto

 

 




el tiro del final te va a salir

hay una fuerza extraña muchas veces en el último verso de un poema, la última frase de un relato

puede ser que el autor lo haya buscado o que sale como un efecto “natural” del cuerpo anterior

cuando en otros capítulos reflexionamos acerca del ritmo y la musicalidad también econtramos una relación con ese cierre que a veces es musical es una especie de “chan… chán!” como de una canción

con el agregado de que ese cierre musical coincide con una vuelta de tuerca en el sentido y el significado

pensemos en este ejemplo de Quevedo:

 

AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE


Cerrar podrá mis ojos la postrera

sombra que me llevare el blanco día,

y podrá desatar esta alma mía,

hora a su afán ansioso lisonjera;

—

mas no, de esotra parte en la ribera,

dejará la memoria, en donde ardía:

nadar sabe mi llama la agua fría,

y perder el respeto a ley severa.

—

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,

venas que humor a tanto fuego han dado,

medulas que han gloriosamente ardido,

—

su cuerpo dejará, no su cuidado;

serán ceniza mas tendrá sentido;

polvo serán, mas polvo enamorado.

 

fijarse en la fuerza  de ese último verso en los dos planos: el musical y el de darle un sentido trascebdente –y casi hacer una síntesis- de todo tl texto

 

en la poesía y el formato poema encontramos ese artefacto cerrado y conciso (que de muchas maneras también puede romperse) donde el último verso es una especie de tác

llave de cierre, conclusión, después de allí sigue el silencio pero no un silencio vacío sino ese silencio que el lector experimenta en el efecto que deja su lectura

si ensayamos una clasifiación rápida y simple el poema puede tener uno de esos versos que cierra contundente o puede ser una respiración abierta, una simple interrupción o hasta dejar a propósito para inquietar al lector un sabor de inconcluso

En nuestras estructuras mentales cognitivas tendemos a buscar el cierre en la forma

se me vienen muchos poemas por sus finales, uno de mis favoritos es de Hermann Hesse

Así está nuestro corazón
lealmente entregado,
fraternalmente a lo fugaz,
la vida, lo que mana,
no a lo que, sólido, posee duración.
Pronto lo permanente nos fatiga, joyas,
roca y mundo estrellado,
a nosotros, en el eterno cambio a la deriva,
almas de viento y pompas de jabón,
al tiempo unidos, y fugaces,
a quienes el rocío de una hoja rosa,
a quienes el cortejo de unas aves,
la muerte del espejo de las nubes,
el brillo de la nieve, el arco iris,
la mariposa que voló, nosotros,
a quienes el sonido de una risa
que al pasar nos rozara
nos parece una fiesta
o nos causa dolor. Amamos todo aquello
que nos es semejante, y entendemos
lo que el viento escribe sobre la arena.


POEMA HESSE


Además en este caso el título del poema es Lo escrito en la arena, lo que da una circularidad en el hecho de que el último verso remita al título

otro es este soneto de Leopoldo Marechal

Del amor navegante

Leopoldo Marechal

 

Porque no está el Amado en el Amante

Ni el Amante reposa en el Amado,

Tiende Amor su velamen castigado

Y afronta el ceño de la mar tonante.

 

Llora el Amor en su navío errante

Y a la tormenta libra su cuidado,

Porque son dos: Amante desterrado

Y Amado con perfil de navegante.

 

Si fuesen uno, Amor, no existiría

Ni llanto ni bajel ni lejanía,

Sino la beatitud de la azucena.

 

¡Oh amor sin remo, en la Unidad gozosa!

¡Oh círculo apretado de la rosa!

Con el número Dos nace la pena.

 

con respecto a los procedimientos para dar con ese último verso personalmente creo que en el juego del poema se da algo que es más intuitivo que racional, en algún punto ese último verso ya estaba cuando empezamos a plasmar la primar palabra

claro que se puede también buscar, experimentar, corregir si el efecto final no nos convence pero aún ese “convencimiento” en la corrección es muy personal y en algún punto intuitivo, ligado a la propia historia de escritura

en cuento a la narrativa la frase  final puede dar un cierre “dorado” a la historia, consumar un relato e incluso cambiarle todo el sentido

 

 

uno de los finales memorables es el de Don Segundo Sombra:

Centrando mi voluntad en la ejecución de los pequeños hechos, di vuelta mi caballo y, lentamente, me fui para las casas.

Me fui, como quien se desangra

Son finales que quedan en la memoria. Esos libros que uno lamenta que se hayan terminado.

Una novela de Sartre, El aplazamiento (de Los caminos de la libertad):

Deladier, Édouard Deladier, del partido radical socialista, ministro y jefe del gobierno francés en aquel momento, dijo entre dientes “¡’Qué imbéciles!”.

Por otra parte TENER FINAL  es algo que diferencia a la vida humana nuestra de los libros y las películas y demás. Claro que tenemos final pero es incierto no suele ser con la estructura de un relato, por más que podamos tener la fantasía de tener preparadas nuestras “ultimas palabras”

En el siguiente artículo encontré reflexiones interesantes:

…Patricia Somoza en el Diccionario de la novela de Macedonio Fernández: “El problema del final ha sido básico para la conformación de la teoría de la novela. Desde allí define Lukács la historia del género: el final, responsable del sentido, es también fundamento de la forma. A Bajtín, en cambio, el final le permite diferenciar la novela de la épica: mientras que la épica puede acabar de manera arbitraria por representar un pasado clausurado, en la novela el final se constituye en problema; el interés por saber qué va a pasar y cómo va a concluir todo es característico de este género, que abreva en lo inacabado del presente y especula con el no saber. Macedonio participa, a su modo, de este debate: durante cuarenta años escribe una  novela interminable, infinita, inconclusa, mal terminada o ‘sin final’; y, por eso, antinovelística. En Museo de la Novela de la Eterna todo está contado para que nadie espere el final. Allí no hay sorpresas, el sentido no se cierra al terminar. El lector no tiene expectativa del desenlace, sólo espera continuar con la lectura, y que el final, esa muerte simulada, no llegue nunca. Macedonio le ofrece un relato en presente, un tiempo no narrativo, el tiempo de la escritura que es pura duración”. Maravillosa ambigüedad del lenguaje: “todo está contado para que nadie espere el final”. Es el famoso “no esperaba que terminara así…”. Pero acá está dicho en otro sentido, claro: no esperar el final porque no tiene importancia; renunciar al sentido dado por el cierre, por las últimas palabras, por las últimas acciones. Como en el final kafkiano por excelencia, la resolución puede tomar la forma de una postergación eterna o infinita. Y eso, también, es un final.

Cuando al punto final de los finales

Pablo De Santis, además de ser autor de un bello texto sobre los comienzos titulado “Todo comienzo esconde un arte”, escribió una novela magnífica que es a la vez un gran tratado ficcional sobre la finalización, sobre las conclusiones: El buscador de finales –con el inolvidable Míster Chan-Chan–. Allí escribía: “Había que aceptar los finales, como se aceptaban los principios”. Y uno de los personajes decía: “Es que el final lo es todo”, y señalaba un cartel (o cartel-poema) que había en la redacción en la que trabajaba, que rezaba:

EL FINAL, AMIGO, ¿LO VES?

ES LO QUE VIENE DESPUÉS

DEL HABÍA UNA VEZ

A mí me gustan los finales cerrados, y la pregunta que cabría hacerse es: ¿a quién no? (Ya sé que hay muchos a los que no les  gustan, era un chiste). Pero que no parezca, por favor, que estoy despotricando contra el policial ni contra ninguna otra forma de “suspenso” o de relato, cualquiera que sea, que construye su trama apuntando al desenlace. 

ARTÍCULO COMPLETO


 

Y otras de nuestras fantasías es “cambiar el final” ya sea de la vida o de una película o serie o relato.

Gianni Rodari tiene uno de sus clásicos para niños “Cuentos para jugar” en el que cada cuento tiene tres finales posibles para que el lector elija el que más le gusta. Recién al final del libro el autor refiere cuáles son los finales que a él le gustan.

ahora revelar un final se le dice spoilear:

Este viene del latín spoliare (despojar, desnudar, arrebatar) a partir del sustantivo spolium (en origen, piel o pellejo de un animal de la que se tira desprendiéndola para pelarlo). De ahí derivamos las palabras expolio y despojar. Se asocia a una raíz indoeuropea *spel- (rajar, desprender).

Bueno ahora me cuesta llegar a la frase final de este capítulo. Como cazadores de palabras, atrapadores y atrapados por ellas, también somos y seremos buscadores de finales, estaremos inquietos hasta la llegada de ese último verso, de esa especie de revelación que nos permite asentar ese pequeñito pero poderoso último punto de tinta y descansar.


lunes, 28 de noviembre de 2022

capítulo 31 – luz y oscuridad

 


es la luna

en nuestra escritura

en la poesía

y en la vida         

 

el lado luminoso y el lado oscuro

arte y fotografía es lo que invita a los ojos a un detalle, a un rasgo, a un sentir: una sombra o un contraste

en metáfora lo oscuro es lo doloroso, lo oscuro, lo maldito, el miedo

y la luz la iluminación, la paz, la alegría

en los talleres literarios esquivamos bastante lo oscuro, es una cuestión tal vez de respeto y timidez y pudor: algo muy doloroso no es fácil de mostrar

pero la literatura existe entre otras cosas para eso: ponerle palabras a las pesadillas, hacer símbolo

o simplemente expresar

por ejemplo mi hermana se murió de cáncer, o m e están por desalojar y ya no quiero vivir

en ese sentido nuestro escribir es a la vez que una descarga un servicio: porque otro se identifica en su dolor y se agarra a ese texto y es una ternura compartida

fuera del momento sufriente se puede inventar, construir paisajes lugares momentos con luz y oscuridad

libros y textos oscuros Kafka Sábato cioran etc..

el día

la noche

los ojos

de Alejandra pizarnik se dice que fue una poeta oscura: su poesía nos ilumina

su sufrimiento vital y su muerte no dejan de ser constitutivas de su poesía

Ernesto Sábato comienza el Informe sobre ciegos con una invocación a lo oscuro:

INFORME SOBRE CIEGOS

¡Oh, dioses de la noche!
¡Oh, dioses de las tinieblas, del incesto y del crimen,
de la melancolía y del suicidio!
¡Oh, dioses de las ratas y de las cavernas,
de los murciélagos, de las cucarachas!
¡Oh, violentos, inescrutables dioses
del sueño y de la muerte!

I

El símbolo del Yin y el Yang es una linda metáfora de esa relación entre opuestos que también nos sucede existencialmente:

Yin yang es un principio filosófico y religioso que explica la existencia de dos fuerzas opuestas pero complementarias que son esenciales en el universo: el yin, asociado a lo femenino, la oscuridad, la pasividad y la tierra; y el yang, vinculado a lo masculino, la luz, lo activo y el cielo. Según esta filosofía, ambas energías son necesarias para mantener el equilibrio universal.

Este concepto proviene de la escuela del Yin yang, una de las llamadas "100 escuelas del pensamiento", una serie de corrientes filosóficas y espirituales que surgieron en China entre los años 770 y 221 a. C.

Escribir es también una manera de enfrentar el dolor, la pérdida, la angustia

Por eso por otra parte no todas las lecturas generan alegría o entretenimiento: algunas nos movilizan cosas propias

Kafka dice que un libro: "Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros"

Creo que deberíamos leer sólo el tipo de libros que nos lastimen y apuñalen. Si el libro que estamos leyendo no nos despierta de un golpe en la cabeza, ¿para qué lo estamos leyendo? ¿Para que nos haga felices, como dice tu carta? Dios mío, seríamos felices precisamente si no tuviéramos libros, y el tipo de libros que nos hacen felices son el tipo que escribiríamos nosotros si tuviéramos que hacerlo. Pero necesitamos libros que nos afecten como un desastre, que nos duelan profundamente como la muerte de alguien que quisimos más que a nosotros mismos, como estar desterrados en los bosques más remotos, como un suicidio. Un libro debe ser el hacha que rompa el mar helado dentro de nosotros. Eso es lo que creo.

Sin llevarlo a ese extremo podemos decir que una ¡misión” del arte es hacernos más sensibles

También escribimos a veces sobre la realidad social y esos personajes inventados o personas reales sufren vulneraciones y violencia y dedicarse a escribir sobre eso conmueve y a la vez es una decisión política. Incluso la decisión política de conmover y sensibilizar de manera dura con respecto a algunas temática social como el hambre, la violencia, la migración, la guerra.

 

Animarse a lo oscuro nos puede hacer mal o liberarnos y eso es diferente en cada persona. Nuestra vida está llena de diversidades emociones sentimientos, tal vez nos perdemos algo si solo pretendemos quedarnos con la alegría

 

Por último una linda historia de Bradbury que nos habla también a su manera de la luz y la oscuridad

 

Había una vez un muchachito a quien no le gustaba la Noche.

Le gustaban
linternas y lámparas
y antorchas y alumbrados
y faros y faroles
y velas y velones
y relumbrones y relámpagos.
Pero no le gustaba la noche.


Se lo veía en
salones y sótanos
y despensas y desvanes
y alcobas y alacenas
y escurriéndose por los corredores.
Pero nunca se lo veía afuera…
en la Noche.

No le gustaban para nada las llaves de luz.
Porque las llaves de luz apagaban
las lámparas amarillas
las lámparas verdes
las lámparas blancas
las lámparas del vestíbulo
las luces de la casa
las luces de todas las habitaciones.
Él nunca tocaba las llaves de luz.
Y jamás salía a jugar
en la oscuridad.

Siempre estaba muy solo.
Y muy triste.
Pues veía, desde su ventana,
a los otros chicos jugando sobre el césped
en las noches de verano.
Los veía corriendo felices allá afuera
de la oscuridad a la luz.

Pero nuestro muchachito ¿dónde estaba?
Arriba en su cuarto.
Con sus linternas y lámparas
y faroles
y candeleros y candelas.
Completamente solo.

A él únicamente le gustaba el sol.
El amarillo sol.
A él no le gustaba la Noche.

Cuando llegaba el momento
en que papá y mamá recorrían la casa
apagando todas las luces…
Una a una.
Una a una.
Las luces de la entrada
las luces del salón
las pálidas luces
las rosadas luces
las luces del a despensa
las luces de la escalera…
Entonces el muchachito se metía en su cama.

Tarde en la noche
el niño desdichado
tenía en el pueblo
el único cuarto iluminado.

Y una noche,
mientras papá estaba de viaje
y mamá se acostó temprano,
el muchachito empezó a vagar solo,
completamente solo por la casa.

¡Ah, cómo ardían las luces!
¡Las luces de la entrada
las luces del vestíbulo
las luces de la despensa
las pálidas luces
las rosadas luces
las luces del salón
las luces de la cocina!
¡Hasta las luces del desván!

¡Toda la casa parecía haberse incendiado!
Pero el muchachito todavía estaba solo.
Entretanto los otros chicos,
allá lejos
jugaban sobre los prados en la noche de verano.
Riendo.
Muy lejos.

¡De repente escuchó
un golpe en la ventana!
Algo oscuro estaba ahí.
Un golpe en la puerta de entrada.
¡Algo oscuro estaba ahí!
Un golpe en la puerta trasera.
¡Algo oscuro estaba ahí!

De pronto alguien dijo: —¡Hola!
Una niña estaba ahí en medio de
las luces blancas, de las brillantes luces,
de las amarillas luces, de las luces de maravillas.

—Me llamo Negra —dijo.
Ella tenía el pelo negro
los ojos negros
y llevaba un vestido negro
y zapatos negros.
Pero su rostro era tan blanco como la luna.
Y sus ojos brillaban
como la luz de las blancas estrellas.

—Estás muy solo —dijo ella.

—Me gustaría correr con los chicos afuera —dijo el muchachito—. Pero no me gusta la Noche.

—Yo te presentaré a la Noche —dijo Negra—.
Y ustedes serán amigos.
Ella apagó la luz de la entrada.
—Ves —le dijo—. No estoy apagando la luz.
¡No, de ningún modo!
Simplemente estoy encendiendo la Noche.
Se la puede encender o apagar
igual que una lámpara
con la misma llave de luz.

—Nunca se me había ocurrido eso —dijo el muchachito.

—Y cuando se enciende la Noche —dijo Negra—,
por supuesto que también se encienden los grillos…

¡Y las ranas!
¡Y las estrellas!
¡Las luminosas estrellas
las estrellas titilantes
las verdaderas estrellas
las estrellas azules!
¡El cielo es una casa
con sus luces de entrada
y luces en el salón
luces rosadas y pálidas luces
luces rojas
verdes luces
luces azules
amarillas luces
resplandores
todas las luces!

¿Quién puede escuchar a los grillos con las luces encendidas?
Nadie.
¿Quién puede escuchar a las ranas con las luces encendidas?
Nadie.
¿Quién puede ver las estrellas con las luces encendidas?
Nadie.
¿Quién puede ver la luna con las luces encendidas?
Nadie.

¡Fijate cuánto has perdido!

¿Pensaste alguna vez
alumbrar los grillos,
alumbrar las ranas,
alumbrar las estrellas
y la gran luna blanca?

—No —dijo el muchachito.
—Entonces, trata de hacerlo —dijo Negra.
Y ellos lo hicieron.
Subieron y bajaron las escaleras,
encendiendo la Noche.
Encendiendo la oscuridad,
dejando que la Noche viviera en cada habitación.
Como una rana.
O un grillo.
O una estrella.
O una luna.

Y ellos encendieron los grillos.
Y ellos encendieron las ranas.
Y ellos encendieron la blanca luna semejante a un helado.
—¡Oh, cómo me gusta esto! —dijo el muchachito—.
¿Puedo encender siempre la Noche?
—¡Por supuesto! —dijo Negra, la niñita.
Y desapareció.

Ahora el muchachito es muy feliz.
Le gusta la Noche.
¡Tiene una Noche encendida en lugar de una luz encendida!
Le gusta encenderla.
Ha tirado sus linternas
sus lámparas
sus velas
sus velones.
En cualquier noche de verano que quieras,
podrás verlo.

Encendiendo la blanca luna,
encendiendo las rojas estrellas,
encendiendo las azules estrellas,
las verdes estrellas, las luminosas estrellas,
las blancas estrellas,
encendiendo las ranas, los grillos y la Noche.

Y corriendo en la oscuridad
sobre los prados
con los chicos felices…
Riendo.



FIN



Este libro fue escrito por Ray Bradbury en 1955.

 

 

domingo, 13 de noviembre de 2022

capítulo 30 – escribir es sueño

 




la poesía y lo onírico se contienen mutuamente en una conexión profunda

por otro lado escribir es como soñar ya que se parece en cuanto que las dos son acciones creadoras que implican nuestro pensamiento, mecanismos de la imaginación, deseos y sentimientos

desde tiempos antiguos se le dio a los sueños una entidad mágica, una especie de comunicación con otros mundos, o incluso un mensaje premonitorio

de hecho ya en esos tiempos esas creencias implicaban un trabajo de interpretación: una suerte de traducción del mundo simbólico que aparece al soñar

en el principio del siglo XX el surgimiento del psicoanálisis viene también de la mano de los sueños: Sigmund Freud realiza un análisis que ya va a ser más científico que religioso, abriendo puertas de un nuevo paradigma que revolucionó nuestra idea de lo humano: la de la existencia de un universo inconsciente, de fuerzas que están dentro nuestro más allá de la voluntad y lo racional

de hecho esos sueños analizados expresan deseos inconscientes

 

Por su parte Cortázar, que tampoco es ajeno a la fascinación de lo

esotérico y de lo mágico como una erupción insospechada de lo cotidiano, prefiere el acercamiento psicoanalítico al sueño. Reconoce en éste un

instrumento de penetración en los meandros más profundos de la psiquis,

donde el "otro", la alteridad, el oscuro habitante, se revela, en contraposición con la "persona", conocida y luminosa:

El sueño, esa nieve dulce

que besa el rostro, lo roe hasta encontrar

debajo, sostenido por hilos musicales,

el otro que despierta

 

Borges tiene una Conferencia sobre la pesadilla en la que también reflexiona sobre los sueños y el soñar

“Dunne es un escritor inglés de este siglo. No conozco título más interesante que el de su libro, Un experimento con el tiempo. En él imagina que cada uno de nosotros posee una suerte de modesta  eternidad  personal:  a  esa  modesta  eternidad  la  poseemos  cada  noche.  Esta noche dormiremos, esta noche soñaremos que es miércoles. Y soñaremos con el miércoles y con el día siguiente, con el jueves, quizá con el viernes, quizá con el martes… A cada hombre le está dado, con el sueño, una pequeña eternidad personal que le permite ver su pasado cercano y su porvenir cercano.

Todo esto el soñador lo ve de un solo vistazo, de igual modo que Dios, desde su vasta eternidad, ve todo el proceso cósmico. ¿Qué sucede al despertar? Sucede que, como estamos acostumbrados a la vida sucesiva, damos forma narrativa a nuestro sueño, pero nuestro sueño ha sido múltiple y ha sido simultáneo.

Veamos un ejemplo muy sencillo.  Vamos a suponer que yo sueño con un hombre, simplemente la imagen de un hombre (se trata de un sueño muy pobre) y luego, inmediatamente, sueño la imagen de un árbol. Al despertarme, puedo dar a ese sueño tan simple una complejidad que no le pertenece: puedo pensar que he soñado en un hombre que se convierte en árbol, que era un árbol. Modifico los hechos, ya estoy fabulando.”

 

…

“Esto lo dice, de modo seco y lacónico, Calderón: la vida es sueño. Y lo dice, ya con una imagen, Shakespeare:  “estamos hechos de la misma madera que nuestros sueños”; y, espléndidamente, lo dice el poeta austríaco Walter von der Vogelweide, quien se pregunta (lo diré en mi mal alemán primero y luego en mi mejor español) : “Ist es mei Leben getraümt oder ist es wahr?: “¿He soñado mi vida, o fue un sueño?” No está seguro. Lo que nos lleva, desde luego, al solipsismo; a la sospecha de que sólo hay un soñador y ese soñador es cada uno de nosotros.  Ese soñador —tratándose de mí—, en este momento está soñándolos a ustedes; está soñando esta sala y esta conferencia. Hay un solo soñador; ese soñador sueña todo el proceso cósmico, sueña toda la historia universal anterior, sueña incluso su niñez, su mocedad. Todo esto puede no haber ocurrido: en ese momento empieza a existir, empieza a soñar y es cada uno de nosotros, no nosotros, es cada uno. En este momento yo estoy soñando que estoy pronunciando una conferencia en la calle Charcas, que estoy buscando los temas —y quizá no dando con ellos—, estoy soñando con ustedes, pero no es verdad. Cada uno de ustedes está soñando conmigo y con los otros.

Tenemos esas dos imaginaciones: la de considerar que los sueños son parte de la vigilia, y la otra, la espléndida, la de los poetas, la de considerar que toda la vigilia es un sueño. “


BORGES LA PESADILLA


 

En el espacio del sueño se produce la obra alquímica de transformación de los materiales de desecho de la existencia en el oro puro de la poesía

 

por otra parte la filósofa     Anne Dufourmantelle en su libro          Inteligencia del sueño (2020) hace hincapié en nuestra capacidad creadora que los sueños expresan


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 En presencia del sueño

Creemos vivir en otra parte que en nuestros sueños. Pero hagamos la hipótesis inversa: no los dejamos jamás, nuestros sueños velan por nosotros.

El sueño es pura inteligencia. La condición humana nos invita a dar hospitalidad a esta nueva relación con el mundo que viene dentro del sueño a nuestro encuentro. Nuestra tarea sería reconocer que no solo es la cifra secreta de nuestro deseo sino que, en inteligencia con lo real, instruye nuestro ser en la noche de nuestra sensibilidad. Lo que el sueño puede hacer es inmenso. Reparar, rememorar, profetizar, escuchar, poner en guardia, aterrorizar, apaciguar, revelar, liberar. Y nos permite olvidar.

El sueño es un modo singular de presencia. Eso que deposita en nosotros seres vivos o desaparecidos, animales, objetos, luces, espacios, la fuerza de una aparición. La pregunta es saber si podemos alojarlo, llegar a una proximidad con el enigma onírico del mundo, si podemos admitir lo que el genio del sueño llama: una conversión.

Corres sobre un dique. Una inmensa ola avanza en el horizonte. La noche viene.

Tal vez soñamos con el solo fin de experimentar eso: ser un sobreviviente.

El sueño cierra el bucle de un cierto tiempo de nuestra vida para abrir otro. Es la seña de que alguna cosa llega. Ni solamente presagio, ni únicamente expulsión que ha escapado a las garras de la censura, es portador de este continuum de vida en el que es tan difícil proyectarse. Es una representación de alguna cosa que la conciencia no puede formularse más que en imágenes… El universo onírico es golpeado por esta extrañeza tomada del corazón de nuestra realidad: este paisaje, esta casa, esta persona, sí los reconozco y sin embargo su huella ya no es la misma. Se han convertido en “los negativos” de un escenario cargado de soluciones mágicas o maléficas que el pensamiento puede desarrollar para descubrir allí un sentido. Como para los creadores cuya obra los precede, el sueño viene justo antes de que la transformación tenga lugar, de que la crisálida se abra. Es el revelador, a veces dramático, a veces maravilloso, pero a menudo inquietante, de aquello que se hace presente en nosotros mismo

https://escaramuza.com.uy/nota/lee-un-fragmento-de-laquo-inteligencia-del-sueno-raquo-de-anne-dufourmantelle/1047


La escritura –como en un sueño- se vuelve imagen y el cuerpo flota en una zona intermedia para darle letra antes de deshacerse.

y el acto poético nace de la transformación de los materiales existenciales residuales, operación posible en el ámbito del sueño. Que a través del sueño, o en el estado de duermevela, sea posible acceder a las zonas más profundas de la psiquis y llegar a conocer así el aspecto más misterioso y revelador de la personalidad fue algo establecido por el psicoanálisis y que más tarde se iba a convertir en el campo de trabajo privilegiado por los surrealistas

precisamente fue el surrealismo un movimiento artístico y de escritura que le dio al sueño una supremacía al momento de pensar lo poético

La principal aportación de los surrealistas a la concepción artística del sueño es que deja de ser considerado un vacío, un agujero de la consciencia para ser entendido como la otra mitad de la vida, un plano de experiencia consciente cuyo conocimiento y liberación incide de manera especial en el enriquecimiento y ampliación del mundo interior, principal objetivo de los surrealistas.

En este sentido Goya y su representación plástica del sueño como un ámbito de la realidad humana, sin las connotaciones sobrenaturales o míticas con las que había sido mostrado en el arte anterior, abre definitivamente la senda que abordarán un siglo después los surrealistas.

Goya es además quién escribe El sueño de la razón produce monstruos o La fantasía abandonada de la razón produce monstruos imposibles: unida con ella es madre de las artes y origen de las maravillas»

Por otra parte Carl Jung comienza con el psicoanálisis y luego se separa del mismo hacia una mirada más espiritual en la que los sueños constituyen un mundo de símbolos profundos, muchos de los cuales son milenarios y compartidos en una especie de inconsciente colectivo

Pero además para Jung el inconsciente o, mejor dicho, la capa más profunda de la psique inconsciente de cada individuo —el inconsciente colectivo—, tiene un carácter transpersonal, está conectado a todo lo que existe. Los sueños son, por tanto, fuentes de mensajes espirituales y existenciales trascendentes. La psique inconsciente y los sueños que produce tienen una función reguladora con respecto a la vida del sujeto, facilitando su proceso de crecimiento y acercamiento a la totalidad de su ser 

 

Cuando Jung pasó unos meses con los elgoni, un pueblo que vivía en la selva de Elgon en África oriental, descubrió que ellos daban importancia a los sueños. Cuando alguno de ellos tenía un sueño que trataba sobre su vida individual, se consideraba relativamente irrelevante. Pero cuando alguien tenía un sueño referido al pueblo, al colectivo, se congregaban para escucharlo y le prestaban especial atención. Los elgoni llamaban a estos últimos “sueños grandes” (Bennet, 1983). También Jung pensaba que los sueños podían representar y traer mensajes tanto de la psique individual como de la colectiva (Bennet, 1983). Aquellos que provienen más claramente del inconsciente colectivo tienen un mayor impacto subjetivo, son altamente simbólicos y vívidos y pueden generar cambios importantes en la vida del soñante, Jung les llamó “sueños arquetípicos”

 

un poco más de Borges, que también habla de la pesadilla:

“He citado a Thomas Browne. Dice que los sueños nos dan una idea de la excelencia del alma, ya que el alma está libre del cuerpo y da en jugar y soñar. Cree que el alma goza de libertad. Y Addison dice que, efectivamente, el alma, cuando está libre de la traba del cuerpo, imagina, y puede  imaginar  con  una  facilidad  que  no  suele  tener  en  la  vigilia.  Agrega  que  de  todas  las operaciones del alma (de la mente, diríamos ahora, ahora no usamos la palabra alma), la más difícil es la invención.  Sin embargo, en el sueño inventamos  de un modo tan rápido que equivocamos nuestro pensamiento con lo que estamos inventando.

Soñamos leer un libro y la verdad es que estamos inventando cada una de las palabras del libro, pero no nos damos cuenta y lo tomamos por ajeno. He notado en muchos sueños ese trabajo previo, digamos, ese trabajo de preparación de las cosas.

Recuerdo cierta pesadilla que tuve. Ocurrió, lo sé, en la calle Serrano, creo que en Serrano y Soler, salvo que no parecía Serrano y Soler, el paisaje era muy distinto: pero yo sabía que era en la vieja calle Serrano, de Palermo.  Me encontraba  con un amigo, un amigo que ignoro: lo veía y estaba muy cambiado. Yo nunca había visto su cara pero sabía que su cara no podía ser ésa. Estaba muy cambiado, muy triste. Su rostro estaba cruzado por la pesadumbre, por la enfermedad, quizá por la culpa. Tenía la mano derecha dentro del saco (esto es importante para el sueño). No podía verle la mano, que ocultaba del lado del corazón. Entonces lo abracé, sentí que necesitaba que lo ayudara: “Pero, mi pobre Fulano, ¿qué te ha pasado? ¡Qué cambiado estás!” Me respondió: “Sí, estoy muy cambiado”. Lentamente fue sacando la mano. Pude ver que era la garra de un pájaro”

 

Si la poesía se nutre de sueño en un sentido esencial y simbólico, ella se nutre también de los sueños mismos: el poeta ama "contar sueños", que serán reales o inventados, y de los cuales no necesariamente se debe derivar un mensaje particular

 

el material que encontramos en los sueños y en la poesía es que nuestra subjetividad deforma el mundo

cambian los colores

retornan los aromas

las personas  cambian de rostro

los tamaños se agigantan

lo lejano se acerca en un segundo

los objetos cobran vida propia

los animales hablan

palabras de estados de locura, paisajes que transforma el delirio, imágenes de la poesía son como sueños

un libro muy hermoso de Gastón Bechelard   “Poética de la ensoñación” también relaciona sueños y poesía, precisamente con un estado intermedio que es la ensoñación:

Aunque Valéry diga34 ʺque sólo nos comprendemos a nosotros mismos gracias a la velocidad de nuestro pasaje por las palabrasʺ, la ensoñación, la lenta ensoñación descubre las profundidades en la inmovilidad de una palabra. Mediante la ensoñación creemos descubrir en una palabra el acto que nombra. Les mots rêvent quʹon les nomme [Las palabras sueñan que se las nombra] Escribe un poeta.35 Quieren que se sueñe al nombrarlas. Y esto, simplemente, sin ahondar en el abismo de las etimologías. En su ser actual, las palabras amasando sueños, se vuelven realidades

 

Para conocer la felicidad de las imágenes, vale más seguir la ensoñación sonámbula, escuchar, como hacía Nodier, el somniloquio de un soñador. La imagen sólo puede ser estudiada mediante la imagen, soñando las imágenes tal como se reúnen en la ensoñación.  El sueño nocturno puede muy bien ser una lucha violenta o astuta contra las censuras. La ensoñación nos permite conocer el lenguaje sin censura. En la ensoñación solitaria podemos decírnoslo   todo a nosotros mismos

bachelard


podemos escribir nuestros sueños

hay personas que tienen ese hábito

podemos soñar con la lapicera: dejando que las imágenes irracionales surjan por si mismas como propone el surrealismo

podemos inventar sueños

narrar sucesos mágicos revelados por sueños

y muchas variantes más

termino con este poema de Antonio machado:

ERA UN NIÑO QUE SOÑABA

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía…
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedose el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!



capítulo 7 – escribir (con) diálogos

        andando algunos pasos por esta casona de escritura nos acercamos a un recinto en el que se van escuchando distintas voces, como un...